viernes, 22 de junio de 2018

Los jugadores más caros del Mundial de Rusia


Cada cuatro años, el mundo se detiene durante un mes. Las mejores selecciones del planeta se dan cita en los campos de fútbol para dirimir cuál de ellas se lleva el trofeo dorado a casa. La primera copa del Mundo se celebró en 1930 en Uruguay, y mucho han cambiado las cosas desde entonces: el número de selecciones participantes (de 13 a 32), el formato del torneo, las medidas de seguridad, las retransmisiones de los partidos en directo, e incluso las reglas del juego. Pero quizá lo que más ha variado sea el impacto económico que genera un Mundial de fútbol.   
          
Solo en el terreno de juego, según un estudio elaborado por Agence France-Presse (AFP) a partir de los datos del portal alemán Transfermarkt, los jugadores de las 32 selecciones participantes tienen un valor en el mercado de 10.000 millones de euros. Y en el ranking encabeza la lista la Selección Española, con un total de 1.020 millones de euros entre los 23 jugadores de “La Roja”.




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domingo, 3 de junio de 2018

Mi descarada y huidiza fibromialgia

Durante los úlimos años siempre pensé que todo el mundo sentía lo mismo que yo, en mayor o menor medida, y que, si a mí me afectaba más, la razón estaba en que soy un poco vago. En resumen, que la gente se levantaba de la cama completamente rígida, sin descanso, con dolor, los ojos rojos como un atardecer y con la energía justa para llegar al baño. La rigidez mejoraba en la ducha, pero el dolor en los brazos tras treinta segundos frotando se hacía insoportable. A pesar de todo, yo creía que esto les pasaba a todos, y que me quejaba demasiado. Durante el día, los dolores en la espalda, piernas, brazos, la falta de vitalidad, el cansancio ante cualquier esfuerzo tan brutal como subir un par de pisos por las escaleras... era lo cotidiano. Dos de cada tres días todo iba acompañado por un dolor de cabeza muy molesto, mareos y vértigos, que yo justificaba con el tiempo, la luz, el aire acondicionado... también comencé a darme cuenta de que mi aparato digestivo era una pequeña fiesta diaria. Mis tripas hablaban sin parar, sin importar si comía o no. Sin explicación, sin mucho sentido. Sin energía, con dolor, apagado... seguía pensando que no era diferente a los demás, y que yo lo llevaba peor que el resto. No renuncié nunca a hacer lo que para mí era vida normal, pero esfuerzos como salir a tomar unas copas con amigos los pagaba muy caros los días siguientes. Siempre había un precio para todo. Entonces empecé a fijarme en algo: cada tres o cuatro meses, tenía un buen día. Sí. De repente, me levantaba sin dolor y a la primera. Salía de casa con buen humor y el día que venía no me parecía ya un infierno que afrontar, sino una oportunidad para hacer las cosas que me gustan. Llegaba la hora de comer y no estaba cansado. No me dolía la cabeza. Notaba como mi cuerpo respondía bien. Como os he dicho, esto era una vez cada tres o cuatro meses. Así que empecé a preguntarme: ¿Y si la gente se encuentra habitualmente así? Me asaltó una duda terrible. Si esto era lo normal, y eso parecía, ya que todo el mundo hace cosas que a mí me resultan impensables, pero tan cotidianas como un poco de running o acudir a un evento a las siete de la tarde con ganas y no reventado... quizás me ocurría algo. Quiero parar ahora para decir que sin el apoyo de mi pareja, Fátima, y sin su paciencia, no habríamos llegado hasta aquí. Es muy duro convivir con alguien que lleva años enfermo, con los síntomas que os he descrito, y que además tiene tendencia al mal humor como yo. Porque sí, efectivamente, estoy enfermo. Y al menos ahora, tras pasar por muchos médicos y hacerme muchas pruebas en las que todo parecía normal, sé que tengo fibromialgia. Y es casi un alivio, porque antes, cuando acudía a la consulta una vez más y describía mis síntomas... bueno, solo os diré que comenzaba la conversación diciendo: "no quiero la baja. Solo quiero saber qué me pasa, porque esto no es normal." Pablo y Claudine también fueron vitales para obtener respuestas. Una comida con Pablo me abrió los ojos, y leer a Claudine es como mirarme en un espejo. Es cierto que mi grado de cansancio y dolor es más llevadero, porque cada uno tenemos esta enfermedad de una forma peculiar e intransferible. Ellos nos llevaron hasta un médico que entiende que nuestra enfermedad no se clasifica en la ortodoxia médica habitual y que no aparece en análisis o radiografías. La fibromialgía es tan descarada como huidiza al diagnóstico. Por eso hay que descartarlo todo, hasta llegar a hoy. Empiezo un camino en el que tendré que hacer algunos sacrificios, pero con la esperanza de que puedo mejorar mi calidad de vida. Y a tí, si estás leyendo esto y te has sentido identificado, ni te calles ni pienses que no hay solución. Lo primero, porque hay que visibilizar una enfermedad que nos avasalla, pero que nos cuesta reconocer por miedo a la incomprensión. No eres vaga, ni perezoso: estás enferma. Y sí, hay solución. Pese a todo lo que leas gracias a Google, hay médicos que trabajan en terapias basadas en la alimentación que pueden mejorar mucho nuestra calidad de vida. Lee a Claudine, porque ella lo cuenta mucho mejor que yo. Ella y Pablo me llevaron hasta el Dr. Isasi, y por primera vez sentí que el profesional que debía cuidar de mi salud de verdad me comprendía, y sabía por lo que estaba pasando. Así que, adelante. Ni un paso atrás. Ahora sé que mis días malos seguirán, pero tengo la sensación estar en la batalla contra mi enfermedad, y eso me estimula. Antes vivía rendido....

viernes, 26 de enero de 2018

El termostato del planeta

      

Desde que Al Gore descubrió para la mayoría que nuestro planeta se estaba calentando tan rápido como un socio del Real Madrid esta temporada, a partes iguales aparecieron alarmistas y negacionistas de lo que hemos llamado cambio climático. Yo me fío de Al Gore. Jamás he visto encajar un atraco electoral con tanta deportividad y sin provocar una fractura social en el país que fue testigo de aquel triste episodio para la democracia. Creo que este hombre se ganó el derecho a hablar de lo que le diese la gana, y ser escuchado. Quizá por ello su aviso en forma de documental sonó como un trueno en todo el mundo. La avalancha de datos y gráficos no dejaba lugar a la duda: hemos encendido la calefacción, y de momento nadie baja la temperatura del termostato. Por si nuestra propia incapacidad como especie no fuese suficiente, individuos superiores en la capacidad de involución han tomado el mando de muchos países que podrían ser el motor del cambio en este avance hacia la combustión. Uno se pregunta cómo pueden estos personajes, centro del teatro político mundial, ser capaces de ignorar el legado que van a dejar a las próximas generaciones. Peor todavía son aquellos que susurran al oído de los responsables de velar por el bien común. Lo siento, pero no voy a hablar de las élites, los poderosos o poderes en la sombra. Todavía no he visto tantas horas de House of Cards. Los asesores a los que me refiero no necesitan de influencias externas. Son lo suficientemente radicales en sus pensamientos que se bastan y sobran para convencerse de la planicie de la Tierra con solo leer el blog que cualquier onanista solitario de Nebraska escribe desde la soledad de su habitación mientras su madre le pide a gritos que, por lo más sagrado, se cambie de ropa al menos una vez a la semana. Para muestra, la cofradía de susurradores que acompañó al líder del mundo libre hasta la Casa Blanca. Comparado con ellos, Donald Trump podría aspirar al Nobel. Estamos poniendo nuestro destino en manos de incompetentes. Sé que ante las adversidades cotidianas casi nadie tiene tiempo ni cuerpo para preocuparse por las consecuencias en el siglo que viene de nuestro modelo de desarrollo. Y no se puede culpar a nadie por ello. Si en medio de una campaña electoral se presenta un candidato prometiendo reabrir la fábrica de coches que lleva cerrada una década, le darán tila al que luego pase por allí y nos hable de que hay que darle una vuelta al tema y probar con otro tipo de industria. Váyase al carajo. Queremos volver a trabajar. Y así, con un programa que podría escribir un niño de cuatro años, llega alguien al poder. El resto es historia. En algún momento, antes de que empecemos a sentirnos como en un cocedero de marisco, tendremos que sentarnos a hablar en serio del calentamiento global. Quizá no sea pronto, pero lo deseable es que lo hagamos cuando todavía estemos a tiempo de arreglarlo. Para eso habrá que arrinconar a los que gritan ¡Muera la inteligencia! Será una tarea complicada, porque parece que muchas de sus tesis se han convertido en tendencia. La gracia del tema es que tenemos que soportar por televisión como un fulano que cree que Elvis está vivo en una isla del Pacífico y que el gobierno de los USA tiene a un extraterrestre congelado en el Área 51, niega con vehemencia que el clima del planeta esté sufriendo peligrosos cambios. “Eso no es científico”, espeta a la cámara, mientras se da la vuelta y camina con brío para seguir haciendo fotos al cielo intentando captar la imagen de un OVNI sobre su casa... de Nebraska. 



jueves, 4 de enero de 2018

Ciudades inteligentes: inteligencia artificial para mejorar el tráfico

La movilidad y la contaminación son dos de los grandes retos a los que se enfrentan las ciudades inteligentes del siglo XXI. En diciembre veíamos cómo entraban en vigor las restricciones de tráfico en Barcelona en episodios de alta contaminación. Los vehículos menos ecológicos no podrán circular por la conurbación de la Ciudad Condal (Àmbit-40) cuando se identifique un alto grado de polución por dióxido de nitrógeno.



Madrid, París, Londres, Roma… Han sido múltiples las ciudades europeas que han tomado medidas para reducir la contaminación durante este último año. Además, algunas urbes han empezado a incorporar nuevas tecnologías para mejorar la sostenibilidad y la movilidad y optimizar la circulación. ¿Cómo puede ayudar la digitalización a crear ciudades más sostenibles?

Inteligencia artificial a pie de calle

Las congestiones de tráfico pueden disminuir notablemente gracias a una gestión eficaz de los semáforos, modificando su frecuencia y sincronizándolos para conseguir una buena organización de dichas luces y, así, llegar a una movilidad más fluida. Esto es lo que pueden experimentar los ciudadanos de Múnich desde inicios de 2017, momento en el que se instalaron unos dispositivos inteligentes en varios semáforos de la urbe basados en un sistema de inteligencia artificial.

Se trata de un proyecto del programa de investigación europeo Local4Global. Este tipo de instrumentos son capaces de intuir factores y flujos de tráfico y decidir la duración de los ciclos de luz verde de los semáforos. Lo hacen mediante algoritmos y los tiempos de espera pueden variar entre 45 segundos y 2 minutos. En diciembre de 2012 se implementó un sistema similar en Nueva Jersey y ha conseguido mejorar las condiciones de circulación y reducir los atascos un 25%. Otro claro ejemplo es la ciudad estadounidense de Pittsburgh, donde también se instaló el sistema y se ha conseguido reducir en un 40% el tiempo durante el cual los coches permanecen parados.




 

domingo, 17 de diciembre de 2017

Qué hacer si te toca la Lotería de Navidad (y dónde cobrar)

Llega la lotería de Navidad. Quizá el sorteo más esperado del año, por la cantidad y la dotación de los premios en juego. Los bombos se pondrán a girar y caerán las bolas. La suerte está echada. Después de comprobar con la lista oficial de Loterías y Apuestas del Estado que tu décimo o participación está entre los premiados, y si además estás entre los agraciados con un premio importante, quizás esto te interese. No están de más algunos consejos para que todo sea perfecto y la suerte no se torne en disgusto. 170 millones de décimos se han puesto a la venta, cinco millones más que el año pasado.

Puedes cobrar el mismo día del sorteo

Así es. Las administraciones de lotería abonarán los décimos premiados el día 22 de diciembre a partir de las 18:00 h. Ten en cuenta que, dado el volumen de información, este horario puede variar por la complejidad para actualizar los sistemas informáticos y las verificaciones de los números extraídos. Desde ese día, tienes tres meses para reclamar tu premio. Que no se te pasen, porque entonces lo perderás. Los décimos que no se han cobrado acaban en las arcas de Hacienda, que, al fin y al cabo, somos todos. Si tu premio supera los 3.000 euros, deberás acercarte a una entidad financiera concertada o a una delegación territorial de Loterías y Apuestas del Estado. CaixaBank es uno de los bancos a los que puedes acudir para no tener en casa más tiempo del necesario un boleto con un valor de miles de euros.

Tómatelo con calma

Es muy difícil no compartir con los demás la alegría que se puede palpar en tanto dinero, pero quizá debas pararte a pensar si es buena idea contarle a mucha gente tu nueva situación. Celebra como se merece el acontecimiento con tu círculo más cercano, pero mantén la precaución antes de ampliarlo. Muchas veces, los amigos de lo ajeno pueden obtener información de formas ingeniosas o en cualquier despiste. Obviamente, tus redes sociales también deben quedarse al margen. No des pistas.

Planifica lo que harás con el dinero

Sí. Sabemos que te vas a dar algún capricho, y te lo mereces. Pero una vez pasada la euforia, lo mejor sería acudir a una entidad financiera, por ejemplo CaixaBank, para que nuestros expertos en gestión de patrimonio estudien tu caso y puedan ofrecerte una solución adecuada a tus circunstancias para sacar el mayor partido financiero al premio. Estarás en manos de profesionales, acostumbrados a buscar rentabilidad, para que la casualidad de las bolas de la suerte se convierta en una seguridad tangible para el futuro.

Nadie da duros a cuatro pesetas

Seguro que a través de los medios de comunicación has escuchado alguna vez que algunas personas compran décimos premiados por más valor del que corresponde. Hablando en plata: lo que quieren es blanquear dinero. Es un delito muy grave y no debes escuchar ninguna oferta en ese sentido. Además, te aconsejamos que lo denuncies de forma inmediata a las autoridades. Si hicieses algo así, podrías verte delante de un juez o con un montón de dinero en metálico no declarado a Hacienda, del que no podrías disfrutar. No te metas en líos.

Tengo una participación, no un décimo

En ese caso, para cobrar debes seguir las instrucciones de la persona que te vendió la participación. No podrás acudir a ninguna entidad financiera ni a la delegación territorial de Loterías y Apuestas.

Con estos consejos garantizarás que tu premio va a estar a buen recaudo y que no será algo efímero. Recuerda que tienes que pensar en el futuro. La lotería de Navidad tiene algo especial y mucha historia. El primer sorteo tuvo lugar en Cádiz en 1812. Napoleón había invadido España y a Ciriaco González de Carvajal, ministro del Consejo de la Cámara de Indias, se le ocurrió la idea para sufragar los costes de la Guerra de Independencia. El primer Gordo fue para el número 03604 y el premio ascendió a 8.000 reales. En aquellos tiempos, todo un patrimonio.

¡Mucha suerte!



jueves, 30 de noviembre de 2017

El delirio y la grandeza

Instalados en el disparate, los que fundaron la cofradía del delirio procesionan con paso firme por la calle del despropósito. Los tambores que marcan el ritmo de la comitiva cumplen una función necesaria: que no se escuche otra cosa que no sea el tronar de los instrumentos. Así, con una mano delante y la otra detrás, los oídos contaminados, avanzan sin dudar hacia el precipio de la voluntad despistada. Sería complicado decir en qué momento los cofrades dejaron de lado la razón, para encomendarse a las baratas letanías del santón. El delirio, ya instalado como una tenia traicionera en el interior de cada uno, no permite un paso atrás, ni para tomar impulso. Por el camino quedan ilusiones, sueños, promesas, amigos y hasta la propia dignidad. Pero poco importa, ante el estruendo de fondo que no deja lugar para la autocrítica. En el horizonte, a lo lejos, el santón atisba la recompensa a su autoproclamada grandeza. Quién mejor que yo, piensa el líder frenético, para ser honrado por los que no fueron recompensados con mi intelecto. Esto es lo que me merezco. Porque yo lo valgo. Los disidentes, como serán conocidos todos aquellos que osen pretender levantar la voz por encima del tambor, sufrirán el latigo de la indiferencia del santón. Sufrirán, es un decir. No hay lugar para otras opiniones. No queda espacio en la pequeña habitación en la que reside la grandeza. La humildad vive desde hace años escondida en el armario, aterrada ante lo que observa. De lejos escucha los tambores ¡Porrom! ¡Porrom! ¡Porrom pom pom! Nada puede parar ya la larga marcha. Cada vez son menos, cada vez están más solos. No importa. Son los elegidos, o eso les dicen.  ¡Porrom! ¡Porrom! ¡Porrom pom pom! Adelante sin descanso, obreros necesarios para la construcción de una leyenda pírrica. Hagamos historia. Que nuestros nombres coronen las calles y avenidas, como otrora lo hicieron generales y marinos. Bebamos del caliz de la efímera aparición en el periódico, mientras glosamos nuestros logros ingiriendo unas buenas viandas.



P.D: Estos pequeños relatos son pajas mentales mías. Si te das por aludido, tienes un serio problema ;)


lunes, 10 de julio de 2017

[DIRECTO] Acto "Libreta Campeones" de Barcelona '92

Sigue aquí, en directo, el acto del 25º aniversario de la "Libreta Campeones" de "la Caixa". Este programa se ha convertido en la iniciativa económica privada más importante en la historia del deporte español. Este martes 11 de julio, a las 11h. 






El evento estará presidido por Isidro Fainé, presidente de la Fundación Bancaria “laCaixa” y Jordi Gual, presidente de CaixaBank, y contará con una amplia representación de los medallistas olímpicos de Barcelona ’92, que rememorarán los Juegos Olímpicos más exitosos de la historia del olimpismo español, cuyo 25º aniversario se celebrará el próximo 25 de julio.



lunes, 5 de junio de 2017

Los pueblos vacíos


La hierba alta y el adobe derrotado. Ventanas que dejan pasar el viento sin oponer resistencia, y jambas que ya no sujetan puertas. Las calles desiertas con ecos lejanos de niños y animales, la plaza desolada que albergaba el mercado. Periódicos con fechas lejanas en el tiempo ejercen de alfombras en suelos de casas huérfanas. Hogares otrora dulces al calor del fuego, yacen inertes y desvalijados por el tiempo y los desalmados. La tierra llora la ausencia de manos que la trabajen. Las cuadras añoran a los pastores y sus particulares sonidos. Todo es lamento en medio del terrible silencio. En la patria del vacío.
De vez en cuando, al calor de estío, llegan visitantes a lomos de bicicletas. Jóvenes como los que antaño hacían del pueblo un bastión contra los vecinos de al lado. Riñas y honores ofendidos eran pan nuestro de cada día en la Tierra de Campos, en la vieja Castilla. Los recién llegados, veraneantes con la piel quemada que delata su origen urbano, siguen llevándose en los zurrones la memoria del lugar. Los pocos recuerdos que sujetan los endebles tabiques y las maletas que no verán más viajes. Los rezos que ya no serán en la destartalada iglesia. Cuando se marchen, y vuelva el invierno, las heladas seguirán tirando abajo paredes y más tejas caerán de sus atalayas. El olvido es más eficiente amparado en la niebla y el frío.

La última lucha es para no desaparecer de los mapas. Para que al menos los cazadores de recuerdos encuentren un filón cada vez menos boyante y satisfagan así sus inquietudes de urbanitas arqueólogos. Seguir en el mapa es un hilo de vida. Un testimonio de lo que fue. Es mantener el frente de batalla contra el abandono. La esperanza de que vuelvan las bicicletas.


La despoblación es el problema más grave al que se enfrenta nuestra tierra. Su terrible avance cobra especial relevancia en pueblos como el que describo, que visitaba de niño junto a mis amigos de Villalón de Campos. Las cifras son la constatación científica de esos sentimientos que te sobrecogen al pasear por lugares en los que no cuesta imaginarse como fue la vida antaño. Podemos hacer más, y debemos hacerlo para luchar contra este enemigo terrible que pretende condenar a las próximas generaciones al exilio. Puede que todavía estemos a tiempo.

viernes, 3 de marzo de 2017

Ateneos de su tiempo


La historia de los Ateneos españoles es un tesoro. En sus triunfos y en sus fracasos. En esencia, es la historia de España. Debió ser excitante formar parte de aquellos pioneros que defendían la capacidad crítica, la libertad de pensamiento... Épocas turbulentas para el país, que aquellos hombres, y algunas mujeres que no se conformaban con el papel que les otorgaba la sociedad, enfrentaban con las armas de la razón y el saber acumulado en sus mentes y bibliotecas. Eran los Ateneos que necesitaba el siglo XIX, al igual que el XX tuvo los suyos. En la historia de los Ateneos, como en la vida, si no se avanza se va para atrás. Los que llegamos a este movimiento hace bien poco, haciendo gala de ese espíritu crítico que nos impregna en estas instituciones, también tenemos nuestra forma de ver lo que debe ser un Ateneo para el siglo XXI. Y esto que les cuento es solamente una opinión personal. Les pondré un ejemplo: para mí, la biblioteca de un Ateneo tiene que convertirse en un gran repositorio al acceso de todas las personas, ubicado en la red de redes y que no pida un permiso de entrada a nadie. Textos llenos de saber, destinados al libre uso sin que la condición social del que reclama conocimiento sea una barrera. Tenemos tantas herramientas tecnológicas a nuestra disposición para lograrlo, y la inmensa mayoría gratuitas, que no hacerlo sería un pecado. YouTube, por ejemplo; el ebook, sin ir más lejos. Claro, que nos gusta el papel, su tacto, su olor, la imprenta... las bibliotecas públicas, como es el caso de la de Palencia, cumplen una misión tan importante que no merece la pena intentar superar o suplantar ese espacio. La verdadera sede de un Ateneo del siglo XXI está en su red neuronal de espacios conectados en la web global. Internet le ha dado el camino a los ciudadanos para empoderarse, y a entidades grandes y pequeñas una oportunidad para igualarse. Es Internet y todo lo mobile el hábitat natural de los jóvenes. A través de los aparatos se relacionan con bancos, instituciones, compran, venden... Aquellos que quieran llegar a esas generaciones, deberán hacerlo por la vía del smartphone. La arquitectura del nuevo ágora mundial permite construir sin restar recursos al corazón de un Ateneo: sus secciones. Es a través de ellas como se consiguen los fines últimos del Ateneo de Palencia en este caso. Porque el Ateneo como tal no es un fin en si mismo. Es un instrumento al servicio de la sociedad, apoyado por sus socios y gestionado por personas comprometidas para cambiar las cosas. Salir de ese camino, es entrar en un bosque oscuro. Confuso. Los Ateneos de este tiempo deberán renovarse o sufrir los rigores que ya han llegado a empresas y otros sectores. En plena Transformación Digital, hay que asumir con naturalidad las ventajas, sin dejarse atrapar por la nostalgia de épocas que no vivimos, pero sin traicionar las esencias de lo que fue. Grandes pensadores de este país se reunieron en el Café Gijón de la capital, sin que nadie echase de menos un rincón privado con la puerta cerrada. Pareciera que el contacto con el resto de parroquianos, ese mestizaje de pensamientos casuales al calor de un vino o un café, enriqueciese aún más el fruto final. Estoy seguro de que aquellos no verían hoy con malos ojos que su obra se expandiese y conservase más allá de cuatro paredes. El Ateneo está en la calle, en sus actos, en sus hechos, en sus gestiones para que esta tierra prospere. El Ateneo es su gente, sus socios, los que aportan para que podamos seguir... el Ateneo y el proyecto ateneista, es mucho más que un bien inmueble.  



miércoles, 9 de noviembre de 2016

Donald Trump: ¿Populismo o cambio profundo en la Comunicación?

Están ocurriendo muchas cosas en el mundo, y la primera consecuencia es que muchos han quedado inhabilitados para interpretarlas. Los ciudadanos llevan enviando mensajes claros a través de las urnas desde hace años, pero casi nadie se ha querido parar a reflexionar sobre ellos, en la ilusión onírica de que son cosas que se curan con el tiempo. Como el viejo axioma de que la militancia en la izquierda se cura con la edad. Pues hoy el mundo amanece con Donald Trump como presidente electo de los Estados Unidos de América, como hace bien poco el Reino Unido amaneció fuera de la Unión Europea. Horas antes millones de personas, políticos, asesores políticos y demás cabezas pensantes se iban a la cama con tranquilidad. El sonido del despertador fue el atronador estruendo de la realidad. Trump ttiene una ventaja: dice cosas que se entienden rápidamente. Incluso su inglés es perfecto para los que no lo hablamos con fluidez. Si necesitas más de un minuto para explicar una cosa, dale una vuelta. A Trump le sobran cincuenta segundos. Definimos esta forma de construir los mensajes, la comunicación, como "populista", pero debemos comenzar a pensar si los mensajes y las teorías de la comunicación que nos han llevado hasta aquí comienzan a estar obsoletas. Quizá los ciudadanos hayan comenzado a desconfiar de elaborados discursos que se parecen más al marketing y a una política de ventas. Vender al candidato y a las políticas. Trump se ha preocupado más de convencer, apuntando con un discurso básico a los problemas de millones de ciudadanos de su país. Clinton tenía de su lado a lo más granado de la comunicación política y digital. Ha sufrido una derrota sin paliativos. También tenía el viento a favor de la inmensa mayoría de los medios de comunicación. De nada le ha servido. Nos enfrentamos a un nuevo paradigma que, cuanto más tiempo pasemos calificando de "populismo" sin preocuparnos por entender sus matices y mecánica de comunicación, nos seguirá provocando sorpresas que cada día lo serán menos. Los tiempos de cambio son desconcertantes. Mucho más si son tan profundos como los que provienen de la elección democrática de los ciudadanos. La soberbia no debe ser impedimento para que reconozcamos que la inmensa mayoría no hemos visto venir todo esto, y que debemos reconsiderar el andamiaje sobre el que construimos los mensajes que trasladamos a los ciudadanos. Solo desde la humildad y el análisis profundo podremos hacer que los valores de progreso: igualdad, solidaridad, tolerancia... no sucumban ante opciones que, simple y llanamente, han sabido dirigirse a la gente mucho mejor para hacer llegar su mensaje. En definitiva, que han comunicado mejor lo que querían para su país. Es una primera reflexión rápida con horas de sueño y decepción, pero creo que el camino de balsosas amarillas nunca ha estado más claro.


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