sábado, 20 de septiembre de 2008

Campo de batalla: Internet


Los nuevos campos de batalla ya no se encuentran en yermas extensiones de terreno bañadas por el sol, ni en las avenidas vacías de ciudades como Sarajevo. Los nuevos francotiradores ya no utilizan sutiles y sibilinos medios para aniquilar a sus víctimas, y dentro de muy poco no se decidirá quién gana una guerra por la cantidad de terreno conquistado... aunque los finales serán muy parecidos: la pura y dura rendición del enemigo. Para atacar a un país ya no se necesita desplazar tropas y tanques; es tan sencillo como contratar a un sicario de la red, un mercenario que pondrá su potencial al servicio del mejor postor para tratar de mandar a la edad de piedra al estado o empresa objeto de la agresión. Hace pocos meses, en Estonia, un ataque a las redes del país, que mantienen en funcionamiento desde las comunicaciones del gobierno hasta los cajeros automáticos, estuvo a punto de provocar un caos sin precedentes en el país báltico. Las autoridades se vieron obligadas a cortar el tráfico de datos que llegaba desde el extranjero a través de Internet, en un intento por recuperar el control y volver a la normalidad. Después de esto se volvió a una cierta calma, aunque las ofensivas se reprodujeron durante los días sucesivos. Desde Estonia se acusó a Rusia de estar saboteando su Internet local, aunque en estos casos demostrar la autoría del ataque es bastante más complicado que en el modo tradicional de vorágine y destrucción sin paliativos. Mirando más cerca, hace poco hemos conocido que la web de los premios Bitácoras.com ha sufrido un ataque parecido, denominado de Denegación de Servicio (DOS). Miles de ordenadores - el suyo podría estar entre ellos - controlados por los autores del ataque gracias a virus introducidos a través de redes de intercambio de archivos, realizan todos a la vez peticiones a la web objeto de la agresión, provocando su saturación y que el acceso sea imposible. Así, aunque a una escala mayor, los nuevos terroristas de Internet pusieron a Estonia al borde del colapso. Todos los países, incluido el nuestro, llevan tiempo trabajando para ponerles las cosas difíciles a los 'malos', aunque sabemos que la auténtica seguridad, absoluta, no existe. Pero no desconfíen de las nuevas tecnologías. Es bastante más probable que nos atraquen a la salida de un cajero, a que suframos algún tipo de problema comprando por Internet.


Publicado en la edición impresa de Diario Palentino del Sábado 20 de Septiembre de 2008


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