jueves, 30 de julio de 2009

Pequeñas cosas

La primera vez que vi tu rostro fue a través del perfil que tienes en Facebook. Tras conocer tu nombre, busqué tu rastro en Google para saber algo más de ti. Todas las referencias eran la misma. Mi empeño por conocerte mejor me llevó a descubrir una página, de la que deduje que eres aficionado al fútbol, que disfrutas y sufres con el Osasuna, e Internet no te es desconocida. Supongo Diego que eres un tipo normal, con un montón de amigos y un trabajo que comienzas a descubrir. Llegar a una nueva ciudad siempre es duro. Lejos de tu casa y familia, cada esquina esconde un reto para el que acaba de aterrizar. Siempre se lleva mejor cuando uno sabe que dedica su esfuerzo a los demás. Que alguien tiene que hacerlo, y ése eres tú. Te imagino recorriendo las calles y playas de tu nuevo destino, haciéndote con sus lugares ocultos e implicándote en la vida que siempre emanan los parajes más turísticos de nuestro país. Son lugares que, sobre todo en verano, parecen no dormir nunca. Esto te habrá dado más trabajo en alguna ocasión, aunque también tendrá sus ventajas y momentos.

Mientras miro la televisión y escribo, no puedo creer lo que te han hecho. Veo el coche en llamas, las sirenas, ambulancias... De que forma tan ruin alguien puede acabar con tu vida sin pararse a pensar en cuáles serán tus aficiones, qué proyectos de futuro te pasan por la cabeza o con quién habrás quedado esta noche para salir a divertirte. Hasta que punto el ser humano puede abandonarse para llegar a cometer actos tan viles.

Ahora están con las condenas. Sigue la rutina y yo ya no tengo ganas de ver ni oír nada más. Sólo puedo pensar en tus pequeñas cosas, imaginarme todo eso que los que te han asesinado jamás pensarán. O sí. Espero que sí. Y que ese pensamiento les torture sin piedad hasta que no puedan mirarse al espejo sin ver tu cara. La misma que ahora observo reflejada en el espejo que utilizaste para completar tu perfil en la red social que compartíamos junto a tantos millones de españoles que hoy te lloran. Si todos vamos a llevar tu recuerdo con nosotros como ejemplo de los que luchan por la libertad en nuestro país, que los que te han hecho esto lleven tu nombre atado a su conciencia para su desgracia y vergüenza.

No te preocupes Diego, y tú tampoco Carlos. Les cogerán. Y entonces veremos sus caras, pero de ellas no nos acordaremos. Jamás.



Las fotografías corresponden a Diego Salvá Lezan (arriba) y Carlos Enrique Sainz de Tejada, asesinados por ETA en Palma de Mallorca.



Publicado en | Diario Palentino. Edición Impresa | Lasideas.es


Nota: El perfil de Diego Salvá Lezaun ha sido retirado por Facebook pocas horas después del atentado.



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