No es un buen día para el periodismo. En general, no está siendo un buen año. Siempre que un medio de comunicación echa el cierre ganan la partida aquellos que no desean pluralidad ni libertad de información. También uno piensa en los compañeros que se quedan en la calle, algo que de una u otra manera todos hemos vivido y sabemos el duro momento que supone. Soitu nos deja tras 22 meses en la red, durante los cuales ha cosechado premios, reconocimientos y el sentimiento indudable de que estábamos delante de algo diferente; de un nuevo concepto de información. También es curioso que en los tiempos en los que más se habla de las penalidades del papel, sean los nuevos medios los que peor lo estén pasando. Es un dato para la reflexión, sobre todo en lo que tiene que ver con la explotación publicitaria y en la medición de audiencias. Lograr la fiabilidad que tiene el papel para los anunciantes seguirá siendo un reto pendiente. Es algo más relacionado con las sensaciones que con los números. Desde luego, el legado de Soitu se mantendrá y servirá para los que vengan detrás. Yo dejo para su pequeña historia algunos artículos publicados en su sección "Uno de los nuestros", que me encantó desde el principio.Vaya desde aquí mi abrazo más solidario con los compañeros de Soitu.




