jueves, 4 de febrero de 2010

Recuperar el tiempo

Yo tenía un primo que se llamaba Pedro. Cuando le perdí la pista vivía en Bilbao junto a sus padres. El mío me hablaba de su pasión por ser piloto, del orgullo que sentía por un sobrino que le adoraba. Yo, pequeño y con mucha mala leche, no podía evitar rezumar cierta envidia por mi primo vasco, ese que era perfecto, aunque en mi memoria mantengo recuerdos muy gratos de las pocas veces que pude verlo en persona. Sobre todo de la última, y del abrazo que nos dimos. La imagen que me quedó de él fue la de una despedida.


(SIGUE) Leer la columna completa en Estrella Digital

Publicar un comentario

Search

Recibe los nuevos capítulos de "Noches de poder" en tu correo electrónico

Enter your email address:

Delivered by FeedBurner

Entrada destacada

Noches de Poder. Capítulo 1. Viernes, 11:00h

Llegó al hotel junto al resto de sus compañeros de la delegación. La mayoría eran viejos conocidos, con los que había mantenido batal...

Con la tecnología de Blogger.

Google+ Followers