domingo, 4 de abril de 2010

La inteligencia artificial, contra los periodistas

Como si no tuviésemos bastante con la crisis, los sueldos – por llamarlos de alguna manera – y los despidos preventivos que las empresas propietarias de los medios de comunicación han decicido aplicar con la excusa del primer problema aquí enumerado, ahora llegan unos tipos en los USA y deciden que esto de juntar palabras es básicamente eso. Sin más. Por lo tanto, y ayudados por un genio natural que parecen tener todos los nacidos al oeste de Baltimore, se han visto obligados a investigar sobre la creación de un programa informático que interprete los datos estadísticos de los diferentes choques deportivos, y en base a los fríos números el aparato se curre una crónica periodística que, según dicen, tiene como objetivo que el 90% de los usuarios no noten la diferencia. Con un par. A mí me da que con ésta filosofía toman por imbéciles a los lectores o a los periodistas. Todavía estoy tratando de llegar a una conclusión sobre esto.



Recordando a un hombre de mi tierra que nos dejó recientemente, lo que pretenden los dos proyectos centrados en esta tecnología es tanto como decir que con una guía de los pueblos de Valladolid el programa será capaz de escribir un texto similar a los que nos ha legado Miguel Delibes. O eso, o en Estados Unidos los redactores deportivos son de un nivel tan pésimo que alguien con los suficientes conocimientos de programación ha dado por hecho que su ordenador es capaz de hacerlo mejor que ellos. En cuartopodertenemos a un fenómeno en esto de la estadística deportiva, y dudo mucho que ningún procesador electrónico pueda interpretar mejor que él esos datos, además de escribirlo con cierta gracia para que pueda ser leído sin caer en el tedio. Que no es poca cosa. No me imagino nada peor que una crónica del próximo Real Madrid – Barça redactada como si se tratase de un auto judicial, aunque puede que para esto sí nos sirva la iniciativa, vistas las licencias literarias que se toman algunos jueces a la hora de escribir sus conclusiones.

Con todo el respeto al trabajo de estos señores, cada uno puede perder el tiempo como guste, y doctores tiene la iglesia para opinar sobre el avance tecnológico que suponga este logro. Yo, particularmente, el día que me sorprenda leyendo textos generados por un ordenador para enterarme de lo que hizo Messi la noche anterior, o siguiendo las crónicas del robot periodista japonés, me lo haré mirar sin dilación. Y, si por un casual, me trago el artículo sin darme cuenta. Por favor, no lo duden, que parezca un accidente…

Artículo original en cuartopoder
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