jueves 29 de julio de 2010

Toros en libertad

De tanto repetirse, va camino de convertirse en clásico. Nadie parece saber en qué se fundamenta la alusión continua a la libertad, pero ya no hay postura política del Partido Popular que no se base en la perpetua presencia de esta palabra, a menudo mezclada con liberal, libertinaje y liberación en los conceptos que la rodean dentro de los discursos que nos arrojan desde el atril.


El último episodio, nueva aparición estelar de la libertad en boca de Mariano Rajoy, ha sido para defender la fiesta nacional en Cataluña. Nada se sabe de él en Canarias, donde gobierna junto a los nacionalistas del terreno y llevan dos décadas sin ver una corrida, gracias al trabajo de un señor que, casualidades del destino cruel y traicionero, hoy pertenece a la nómina de cargos del Partido Popular. Desaparecido sobre el tema canario, Rajoy amaga con volver a dar trabajo al Tribunal Constitucional – ¡¿Otra vez?! – para proteger las corridas de toros en el resto de España, en defensa de la libertad. Oh! Libertad, que tendrás.

martes 20 de julio de 2010

Community Manager: ¿Una profesión con futuro?

Vivimos rodeados de presuntos gurús. A cada paso que damos, en cada esquina, tras cada golpe de ratón, hay un visionario que profetiza sobre el futuro, en este caso de la Red, con la misma facilidad que a Nostradamus se le revelaban sus famosas centurias. Se necesita bastante poco para el menester, ya que lo mejor del asunto es que nadie estará por ahí el día que las previsiones no se cumplan. Uno vaticina la desaparición de las redes sociales, y podemos esperar hasta que se hiele el infierno, ya que el presunto gurú mantendrá que su posición es valida, y el pálpito sigue teniendo vigencia hasta el fin de los días. Yo mismo he tenido mis tentaciones proféticas, y para los curiosos quedará el pronóstico que hice hace unos tres años, augurando muy poco futuro a una herramienta de la web 2.0 que comenzaba a despuntar con fuerza: Twitter ¡Toma gurú! Jamás saldré de pobre.

jueves 15 de julio de 2010

Vivimos en un país mejor

Yo quiero vivir en un país en el que los delincuentes vayan a la cárcel. Quiero pasar mi vida en un lugar que no sea un paraíso para los que incumplen la ley. Me gusta pertenecer a una sociedad que se vanagloria de perseguir a los que se apropian de lo ajeno. Es un orgullo tener una policía que no se amilana ante los poderes, y llega hasta el final en sus investigaciones, caiga quien caiga. Da gusto ver la televisión, y saber que los presuntos corruptos están siendo acosados por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, sin tregua. La España de la que quiero hablar a mis amigos extranjeros no se avergüenza de los garbanzos negros, ni los protege, ni los justifica. Simplemente, no los tolera. El país unido que vibra frente a los televisores viendo a Puyol llevar a la selección nacional, "La Roja", a su primera final de una Copa del Mundo, tiene mucho más sentido común que algunos de sus representantes. No olvida. No sufre de amnesia electoral. Se guardará su opinión encerrada en el sobre del voto, sí, pero emitirá un sufragio en consecuencia. El país en el que vivimos no dejará que se mancille el nombre de sus instituciones para sepultar las vergüenzas coyunturales de ningún partido político, por mucho que éstas parezcan ya estructurales. En ninguna ciudad, pueblo o aldea, desde Valencia hasta Mallorca, desde Canarias a Boadilla del Monte, existe una sola persona que no se sienta defraudada ante quienes se aprovechan de la confianza que el pueblo les brinda para otros fines que no sean los de trabajar por aquellos a los que se representa. En ningún lugar pueden creer que la lotería de navidad toque tan a menudo. No existen sitios en los que se ata a los perros con longanizas, por mucho que una escobilla para el baño pueda llegar a costar tanto como un fin de semana en Alicante. Nadie le está haciendo un traje al Estado de Derecho. Es a través de las costuras por donde se han colado muchos presuntos para cometer otros tantos presuntos. Porque hay que decir presuntos. Porque eso es el Estado de Derecho. Porque aquí todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario, y la Real Academia Española dice que un imputado es contra quien se dirige un proceso penal, y penales son las acciones destinadas a perseguir crímenes o delitos. Y todo huele tan mal, y todo es tan repetitivo y casino, que parece que ya no pasa nada. Uno más. Pero no. El país irreal que dibuja el mapa de las imputaciones no existe. Vivimos en otro sitio. Somos mejores. No nos representan.



Publicado en Estrella Digital

jueves 8 de julio de 2010

Redes sociales, adolescentes y mitos sin fundamento


Ha sido una constante en la historia de la humanidad. Cada vez que se daba un salto cualitativo en la evolución, sobre todo cuando mejoraba la vida de las personas, eran legión los que avisaban de los peligros desde los púlpitos o las plazas públicas, advirtiendo a los temerosos de lo divino de los males que llevaban acarreadas las modernidades recién aparecidas. Las redes sociales, y el mundo de la web 2.0, no han sido ajenos a la crítica feroz de aquellos que siempre han temido los avances. Los agoreros se han cebado en señalar los peligros que anidan en la Red, cumpliendo su labor de visionarios para traernos la mala nueva que nos llevaría sin remedio a un mundo de oscuridad, cuya vanguardia sería Internet. Uno de sus temas preferidos, con el que acongojaban a millones de progenitores, era la supuesta indefensión con la que los adolescentes de nuestro país campaban a sus anchas por las redes sociales, a merced de todo tipo de seres despreciables. Como sí, en el caso de ser cierto, no sucediese lo mismo en el mundo que llamamos real. En la calle. Desde hace tiempo, y gracias a un estudio de la Universidad Camilo José Cela, del que hoy se ha presentado la segunda edición, podemos decir que nada está más lejos de la realidad que esas profecías de los abanderados del temor.

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