De tanto repetirse, va camino de convertirse en clásico. Nadie parece saber en qué se fundamenta la alusión continua a la libertad, pero ya no hay postura política del Partido Popular que no se base en la perpetua presencia de esta palabra, a menudo mezclada con liberal, libertinaje y liberación en los conceptos que la rodean dentro de los discursos que nos arrojan desde el atril. El último episodio, nueva aparición estelar de la libertad en boca de Mariano Rajoy, ha sido para defender la fiesta nacional en Cataluña. Nada se sabe de él en Canarias, donde gobierna junto a los nacionalistas del terreno y llevan dos décadas sin ver una corrida, gracias al trabajo de un señor que, casualidades del destino cruel y traicionero, hoy pertenece a la nómina de cargos del Partido Popular. Desaparecido sobre el tema canario, Rajoy amaga con volver a dar trabajo al Tribunal Constitucional – ¡¿Otra vez?! – para proteger las corridas de toros en el resto de España, en defensa de la libertad. Oh! Libertad, que tendrás.


