Los buenos tiempos que evocan los que siempre viven buenos tiempos eran momentos de orden, tradición y nobles costumbres. La mezcla no era bien recibida, y los hijos buscaban solteras casaderas entre las familias que les correspondían por alcurnia. La vida social no deparaba grandes sorpresas, porque en los mismos sitios siempre se encontraban las mismas caras y los mismos gestos, como dice la canción de Barricada. Era todo, en blanco y negro. Iba tan bien, que no hacía falta pensar en quién gobernaba, ya que con el de siempre las cosas no sufrían grandes variaciones. Los que mucho tenían acumulaban más, y los que nada poseían mantenían su estatus tal y como mandaba el orden natural de las cosas, bendito sea, y bendecido era por quienes tenían la responsabilidad en esos menesteres.