No daban una, o eso parecía. Google, el gigante, se había convertido en
los últimos meses en el burro de los palos para toda la prensa del
sector - y me incluyo -, gracias a sus continuos experimentos con
diferentes herramientas que, en el mejor de los casos, estaban
destinadas a que el usuario emplease toda su materia gris en conseguir
hacer un uso lógico de ellas. Complicadas, extrañas... quizás
adelantadas a su tiempo, puede que un paquete sin más.
miércoles 27 de julio de 2011
miércoles 13 de julio de 2011
La importancia de llamarse ‘hijoputa’
Y pensar que hubo un tiempo en el que
temíamos que la televisión basura, o la mala televisión, pueden llamarlo
como quieran, era ver a Jesús Gil en un jacuzzi mientras se frotaba
contra bellezas nórdicas, en un esfuerzo sobrehumano por no bajar hacia
el fondo con más velocidad que el Titanic. Salían a escena las Mama
Chicho, y los puritanos de sotana bajera y misa diaria se persignaban
vaticinando el fin de los días - que no de la televisión - ante al
despliegue de carne y lujuria a través del tubo catódico. Ni históricos
programas como Goles son Amores y un Manolo Escobar a toda presión
podían contrarrestar la revolución, que entraba en las casas gracias a
la mano italiana que mecía la cuna en la que España despertaba a la
pluralidad televisiva.
martes 12 de julio de 2011
La historia de la #mujerdepalencia no es culpa de una becaria
El amor hacia una hermana y la preocupación por su salud se demuestran
con hechos, y son conocidos por todos los vecinos de la ciudad a través
del periódico local. El Norte de Castilla –diario decano de la prensa española-, en su edición de Palencia, se hizo eco de la angustia que por momentos asaltó a una mujer,
cuyas infructuosas llamadas telefónicas al domicilio de su hermana le
hicieron pedir ayuda a los servicios de emergencias, ante la posibilidad
de que su ser querido estuviese en apuros. Afortunadamente la cosa
quedó en un mareo pasajero, y así se lo hizo saber la previsora mujer a
los responsables del 112 en cuanto tuvo conocimiento del asunto. ¿Fin de
la historia? No.
Artículo completo en Cuarto Poder
lunes 11 de julio de 2011
Con R de Socialdemocracia
Hace mucho tiempo que la Socialdemocracia en Europa decidió coger el
mismo camino que los comunistas: Pasar a un retiro dorado, formando un
club de elegidos que dentro de diez o doce años se viese reducido a
poco más de un millón de votos, y con esa atalaya pontificar contra los
que en ese momento ostenten la representación de lo que haya quedado
de la izquierda. Quizás para entonces ya no resista nada, y lo que
tengamos sean partidos políticos cuyo perfil ideológico sea tan difuso
como la comparación entre una seta y un Rolex. Ya podemos observar
algunos en el panorama nacional, germinados en la maceta de
monumentales rebotes protagonizados por socialistas y populares arrepentidos.
sábado 9 de julio de 2011
Rubalcaba gira a la izquierda y desembarca en las redes sociales
Alfredo Pérez Rubalcaba comenzó ayer su largo y duro camino hacia la
victoria electoral. Una contienda en la que muchos coinciden en el
análisis: Sólo Rubalcaba puede ganar para el PSOE, y sólo Mariano Rajoy
es capaz de perder con todo el viento a favor. Esa tormenta perfecta es
la que buscará el corredor de fondo socialista, apoyado en una lenta
recuperación económica y un giro a la izquierda que dejó patente en un
discurso de más de una hora de duración. El abrazo final con José Luis Rodríguez Zapatero
y, sobre todo, la presencia del líder saliente sin intervenir en el
acto, parecen ser el aval necesario de Rubalcaba para renegar allá donde
lo crea conveniente de las decisiones que el Presidente ha tenido que
tomar para garantizar que España no cayese en el pozo de Grecia, Irlanda
y Portugal. Lo que se escuchó ayer en el Palacio de Congresos de Madrid
no parecía sólo un mensaje a los votantes del PSOE en nuestro país,
sino un planteamiento de regeneración de la socialdemocracia mundial,
tan necesario como inédito durante los últimos años.
Previamente al multitudinario mitin de
presentación del candidato, la campaña de Rubalcaba arrancó el viernes
en las redes sociales. Lo hizo con un tremendo éxito en Twitter – el perfil es de su equipo de campaña-, donde en pocas horas sobrepasó los 5.000 seguidores, y con algo menos en Facebook, donde la mañana del sábado superaba por poco los 3.000 amigos repartidos en dos páginas distintas,
algo tan inusual como poco práctico. De su presencia en la red social
más importante del mundo merece la pena destacar la denominada “Guía de convivencia”.
Se trata de unas normas de comportamiento para todos aquellos que
deseen participar con sus comentarios en el seno de la página del
candidato. Puede parecer algo obvio, pero es una iniciativa muy poco
usada, a pesar de que debería ser el primer paso para cualquiera que
abra estos espacios en la Red. No le tienen miedo los responsables de la
campaña de Rubalcaba a la moderación de los comentarios y al borrado de
aquellos que no cumplan sus normas, y así debe ser. La web 2.0 es una
oportunidad para la participación, y no un campo abonado para el
insulto. Borrar un comentario ofensivo no es un acto de censura; es una
acción a favor de una Red mejor. Youtube y Flickr, como no podía ser de otra manera, también nos ayudarán a seguir la actualidad de la campaña electoral de Rubalcaba.
Artículo completo en Cuarto Poder
miércoles 6 de julio de 2011
Economía: la esperanza está ahí fuera
Tenemos cierta tendencia en este país a nadar en nuestro propio fango con gusto y reincidencia. No hemos tenido nunca ese chovinismo que nuestros vecinos del norte han cultivado con más mimo que el cabernet sauvignon. Sería complicado explicar las causas que confluyen para que nos comportemos como nuestros peores enemigos - al suelo, que vienen los nuestros - pero probablemente una de ellas sea esa actitud cainita, reducida al navajazo de callejón, que alimenta la vida política de nuestro país. Pese a que muchos gritan ¡España! cada cuatro palabras pronunciadas, eso no les convierte en grandes patriotas. Si se analiza el contexto de las frases en las que se hace referencia a la causa, la inmensa mayoría tienen el objetivo de cargar contra alguno de sus pilares. Debe tratarse de ese nuevo nacionalismo español, nacido de la negación misma de sus instituciones más importantes y de los logros que como nación España consigue en cualquier ámbito.
sábado 2 de julio de 2011
A los franceses no les gusta Alberto Contador, están cansados de Rafa Nadal, y la culpa es de Miguel Indurain
Tiene que ser muy complicado ser francés y aficionado a determinados deportes. Tener en propiedad y sacar pecho de tu Roland Garros y el Tour de Francia, orgullo nacional y producto de marca reconocida a nivel mundial, estimula muy dentro esa actitud patriótica que siempre han practicado nuestros vecinos del norte desde que sacaron la guillotina a la plaza para cambiar de régimen político. Cómo iban a esperar que los pobrecitos del sur – África comenzaba en los Pirineos – comenzasen a ganar sus torneos estrella sin pausa y con abrumadora superioridad, sin que nadie les hiciese sombra.
La cosa viene de hace unos años, y tiene un detonante. La humillación nacional a manos del enemigo siempre considerado inferior y atrasado. Se corría el Tour del año 1992, y Miguel Indurain comenzó su etapa contrarreloj seis minutos más tarde que la estrella francesa, el eterno guerrero irreverente Laurent Fignon. Seis minutos, la pausa para fumar un cigarro en el trabajo. Un mundo entre dos grandes del ciclismo. La crono perfecta. La mejor de todos los tiempos. Indurain terminaría doblando a Fignon y ganando la ronda gala, pero algo se partió en los corazones de los franceses. Besaba el barro su última gran estrella en decadencia. Le arrastraba a los infiernos del final de su carrera un español, un “extraterrestre“, como le bautizaron, que pasaría a la historia de este deporte. No contentos con esa escena terrible de la flecha con los colores del Banesto levantando los dorsales a la rubia estrella francesa, tendrían que soportar los cinco años de dominio total y absoluto de Indurain. No había mayor ofensa para los vecinos que recorrer el aeropuerto Charles de Gaulle al grito de “¡Indurain, Indurain, Indurain!“, y negaré haberlo hecho, incluso bajo tortura. Les teníamos ganas.
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