sábado, 24 de mayo de 2014

Tendremos que votar...



Habrá que acercarse hasta el colegio electoral y cumplir con el ritual de depositar la papeleta en la urna. Una vez más. Creo que nunca he dejado de hacerlo desde que puedo ejercer el derecho. Porque se trata de un derecho. No una obligación, ni un mal momento por el que no queda más remedio que pasar. Todavía existen lugares en este planeta en los que votar es una ilusión. Algo por lo que se lucha y muere. En nuestro país, y en otros muchos, el coste para que dentro de tres días podamos elegir ha sido muy importante. Un camino duro y largo. Muchos no llegaron a ver este final,  así que demos la importancia que tiene a este acto que cada cierto tiempo cambia nuestra rutina del domingo. No lo tomemos a la ligera.



Quizá esté usted en esa posición, extendida últimamente, que afirma que todos son iguales. Los políticos, me refiero. Bueno, nada menos que cuarenta y una candidaturas distintas se presentan a estas elecciones para designar a nuestros representantes en el Parlamento Europeo. Es una buena cifra. Si tenemos bipartidismo será porque queremos, ya que la oferta es abundante. Por eso le animo a que busque, compare, lea programas y propuestas de unos y otros, porque son muchos los que aspiran legítimamente a representarnos, y puede que entre todos haya alguna buena idea. Es más: estoy seguro de ello. Buenos cerebros se han dejado muchas horas para plantear proyectos interesantes para esta Europa que tanto trabajo nos cuesta enderezar. Alguno merecerá una oportunidad de ser puesto en práctica.

Tendremos que votar el domingo porque la política se hará de todos modos, y yo por lo menos necesito saber que nadie la hace por mí. Puede que no ganen los míos, o que otros que me resultan simpáticos no logren ninguna representación, pero no me acostaré a esperar el lunes pensando que desaproveché la oportunidad. Y me gustaría hacerlo más. Pero es complicado convencer a nadie de que se nos pida opinión más a menudo si nos cuesta trabajo darla cada dos o tres años. No dejemos pasar el tren. Europa es una oportunidad. Este continente ha vivido muchos horrores y épocas oscuras como para no darnos cuenta de lo mucho que significa la Unión para los ciudadanos. Es precisamente eso, que cada vez sea más nuestra y menos una entelequia, lo que podemos decidir votando. Yo votaré, y lo haré para que notemos más Europa en nuestro día a día. Creo que eso será bueno para la mayoría. A mí me vale.


 

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