viernes, 18 de noviembre de 2016

Noches de poder. Capítulo 14. "De dominio público"


Ana Márquez, MADRID.- El congreso del principal partido de la oposición, del que millones de simpatizantes esperan salga el nuevo líder que les guíe a la victoria electoral, se convirtió anoche en una cruenta batalla por el poder con impredecible resultado. Tomás Romero del Amo, el candidato a Primer Secretario que llegaba al cónclave con los apoyos necesarios para suceder al ex presidente José Francisco Outeda, vio desvanecerse su mayoría por un golpe de mano comandando por el vasco Gorka Ibarra - que opta al puesto -, apoyado desde la todopoderosa delegación andaluza. El máximo dirigente de la formación política en esa comunidad y Presidente de la Junta, Daniel Armenta, es ahora mismo el principal soporte de lo que algunos fieles a Romero califican de "traición", y otros, decantados por el nuevo candidato, como "reconfiguración de mayorías". Durante toda la noche se han sucedido las reuniones en el hotel en el que se celebra el congreso, y con las primeras luces del día ya puede sacarse una conclusión: Tomás Romero sigue vivo, políticamente hablando, ya que ha logrado retener de su lado a un buen número de delegaciones que, pese a su pequeño tamaño una por una, aglutinan un número suficiente como para evitar la victoria, de momento, de Ibarra. Si bien este último tiene una ventaja muy clara - si se votase ahora el resultado sería de 500 - 300 a favor del vasco -, el silencio de Cataluña y la posibilidad de que existan divisiones en Madrid, e incluso en Andalucía, confieren a lo que queda de congreso un tono casi dramático. Un líder histórico del partido que prefiere no dar su nombre afirmó que Tomás Romero "debería retirarse porque es evidente que no tiene los votos necesarios para ganar". A pesar de la realidad de los números, lo cierto es que en el bando del líder vasco existe cierta decepción. Los "fontaneros" que han trabajado su candidatura esperaban que las delegaciones menos numerosas no aguantasen ni la primera noche, y así dar por finiquitado el proceso sin provocar un excesivo ruido mediático. "Han actuado con prepotencia, pensando que todo el mundo hincaría la rodilla y, sobre todo, infravalorando la capacidad de Romero para encajar el primer golpe y levantarse de la lona", declara desde la sala de prensa del congreso Luis Díez, un histórico corresponsal parlamentario que ya ha visto antes estas luchas internas. Díez está seguro de que Romero "no pasará de esta noche, y a primera hora del domingo Gorka Ibarra será proclamado Primer Secretario con una amplia mayoría". Para muchos analistas políticos está es la solución más probable, y achacan la resistencia del que se antoja como bando perdedor a la necesidad de lograr, al menos, ser integrados con unos puestos aceptables en la nueva dirección política que saldrá elegida del máximo órgano de decisión del partido. Por si no fuera poco, fuentes conocedoras del proceso han confirmado a este periódico que podría haber una tercera vía, que integrase partidarios de ambos bandos enfrentados y apostase por ser la candidatura de consenso. Se conocen pocos detalles sobre este nuevo episodio en el culebrón congresual, pero uno de ellos es que una mujer estaría al frente.





Tomás, que desayunaba en un reservado del restaurante del hotel junto a Granda, leía esa última frase del artículo de Márquez una y otra vez. Acababa de publicarse en la edición digital de El País y uno de los delegados se lo había traído impreso desde la oficina técnica del congreso. Estaban delante de zumos de naranja, tostadas y huevos revueltos, mientras los cientos de delegados, la infantería, acudía a las comisiones de trabajo para debatir sobre cuestiones ideológicas y dar forma a los documentos finales con las resoluciones. Esas que nadie volvería a mirar hasta la siguiente cita. Montañas de papeles que servían para mantener distraídos a todos del verdadero objetivo. Y entretenidos. Como la cosa no estaba suficientemente enredada, ahora venía la Márquez y se ponía mística. Tomás le daba vueltas y vueltas en su cabeza, mientras Granda comía como si en unas horas fuese a acabarse la civilización. Además, hacia un ruido terrible al masticar, y eso estaba poniendo más nervioso a Tomás.



- ¿Podrías cerrar la boca mientras comes? Te estoy escuchando hacer la digestión...



- ¿Qué te pasa? ¿Has pasado mala noche? - Replicó Granda con sorna, y con la boca llena.



- Perdona, es esto que ha escrito la Márquez en el periódico. Habla de una mujer al frente de una tercera vía. Parece que se ha abierto la veda. - Tomás no quiso decirle a Granda que, además, Ana Márquez habló con él, le concedió el tiempo prometido, pero al parecer no le contó todo lo que sabía. Supuso que entraba dentro del oficio de periodista no entregarse. Al menos no del todo.



- Es Almudena, la extremeña. No tengas ninguna duda.



- Aunque me cueste creerlo, estoy de acuerdo contigo. Almudena sabe que ninguna mujer ha dirigido este partido en toda su historia, y que tampoco jamás una mujer ha sido candidata a presidenta del gobierno de un partido con opciones de victoria. No se hubiese levantado contra mí, pero la asonada de Gorka y Armenta se lo ha puesto a huevo. No quiso presentarse a las elecciones en Extremadura, pero ganamos allí gracias a ella y Fernando Calderón, el presidente, es un títere en sus manos. Ahora, con el congreso patas arriba, arrastrará con ella a muchas mujeres y delegaciones que verán con buenos ojos ese paso adelante progresista de intentar llevar a una mujer a La Moncloa. Y no solo eso. Si lo filtra en un par de horas para que salga en los periódicos digitales, todos los tertulianos y periodistas de izquierdas de este país, y las redes sociales, correrán a ponerse de su lado al grito de "¡Es el momento!" Estamos jodidos.



- Muy jodidos. - Contestó Granda.



- ¿No dices nada más?



- No. Tu razonamiento es impecable. Incluso a mí me dan ganas de sumarme a sus adeptos. Come algo, y vamos a verla. Esto se pone cada vez más interesante, y te diré una cosa, ahora en serio: antes de perder un congreso con Armenta, votaré como Primer Secretario al cura de mi pueblo si hace falta.



- Por ahora tendremos que aplazar la reunión con Outeda. No vamos a decidir nada, y menos con lo que puede ser esta nueva situación.



Granda se encargó de enviar un mensaje al ex presidente para cancelar la reunión que habían concertado con el bando contrario la noche anterior, y también de hacer lo propio con Armenta y compañía. Le mandó el mensaje al andaluz, para seguir afeando la conducta de Ibarra negándole la capacidad de interlocución. Venían a decirle que sabían que Armenta era el que mandada, y que él era un pelele. Ganarían o perderían esa noche, pero estos pequeños gustos ya no se los quitaba nadie. 


Continuará...



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